miércoles 20 de diciembre de 2006

¡¡un paso al egoísmo!!

El egoísmo: fealdad del hombre concentrado en el "yo" y muerto a los demás.
El pecado vuelve al hombre grosero, egoísta, vuelto sobre sí mismo.
Tenemos tendencia innata de referirlo todo a nosotros mismos... ¡Sal de ti mismo, por favor! Deja de seguir pensando perpetua mente en ti.
En las conversaciones que sostienen la palabra que sale más veces a su boca es la palabra Yo; siempre Yo, Yo.
Hubo hace años un juego: el Yo-Yo... y muchos parecen haber guardado el juguete intacto y lo usan en el día y en la noche, en la niñez y en la juventud, en la edad adulta y aún dicen algunos hasta un cuarto de hora después de su muerte.
"Yo", es oprimir al débil, es cebarse en carne humana.
El desarrollo de la personalidad se realiza no buscándose a sí mismo, pues cae en la indigencia de la individualidad.
Interrumpir equivale a decir: su opinión no me interesa: ya ha hablado usted demasiado, escúcheme a mí que tengo algo más importante que decir.
El que habla sólo de sí, piensa sólo en sí y el que piensa sólo en sí es horriblemente mal educado por más instruido que sea.
Una mera discusión no llevará a nada. Es con frecuencia una ocasión de exhibicionismo egoísta y con frecuencia aparecen con el Yo palabras irónicas o duras, demostraciones de un complejo de superioridad y aún de un instinto sádico.
El estímulo de ganar un sitio, de obtener un premio, el temor de una represión que lo humille, cuando no son acompañados de una educación social, hunden al individuo más y más en su visión egoísta de la vida.

martes 21 de noviembre de 2006

¡¡¡la humildad que nustro señor nos pide!!!



La humildad consiste en ponerse en su verdadero sitio. Ante los hombres no pensar que soy el último porque no lo creo. Ante Dios, reconocer continuamente mi dependencia absoluta respecto a Él. Todas mis superioridades frente a los demás de Él vienen.
Humildad es por tanto... reconocerse tan inteligente, tan virtuoso, tan hábil como uno cree serlo... pero sabiéndose en absoluta dependencia ante Dios.
El que no piensa grande en función de todos los hombres está perdido de antemano. Algunos te dirán: "¡Cuidado con el orgullo...! ¿por qué pensar tan grande?" Pero no hay peligro: mientras mayor es la tarea más chico se siente uno.
Vale más tener la humildad de emprender grandes tareas con peligro de fracasar, que el orgullo de querer tener éxito achicándose.
¿El éxito? ¡Abandonarlo a Dios!
Se quejaba un novicio de su poco valer... Pero hermano, ¿y usted cree que Dios ya no tiene fuerzas? ¿Se acuerda lo que hizo Sansón con una quijada de burro, cómo destrozó a los filisteos? ¿Qué hará Dios ahora que tiene en sus manos un burro entero?
La reflexión sincera del punto de vista ajeno, helará muchas críticas en mis labios; me mostrará mis limitaciones y mis errores; hará crecer mi estima por los otros y hasta mi veneración por aquellos que yo había despreciado por ligereza.
Sinceros siempre; jamás aceptar lo que no puede ser aceptado, pero expresarlo con modestia, con respeto a las opiniones ajenas...
...El hombre sencillo que procura conocer a los demás, que se adapta a su manera de ser, que se ciñe a la a ley de la verdad, que se confunde con la realidad, ése penetra en las almas y las domina.
Posee un pájaro, no el cazador que dispara, lo hiere o mata, sino el que cariñosamente lo alimenta y domestica. Posee una fiera, quien logra amansarla a fuerza de paciencia y de bondad. Posee un hombre, quien va del corazón a la cabeza.
La primera ley fundamental de mi vida debe ser la humildad, que corresponde a quien es nada, indigente, mendigo absoluto, que necesita de Dios para vivir, para moverme, para ser.
El fundamento de la humildad es la verdad... Es sierva de la verdad, y la Verdad es Cristo